EL JILGUERO, de Donna Tartt

23 octubre, 2015

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El libro sigue la trayectoria de Theo Decker, un adolescente  que vive con su madre en Nueva York, donde una mañana visitan el museo Metropólitan , sufriendo un atentado que acaba con la vida de su madre. Allí, en el shock de la explosión, Theo se guarda un cuadro (El Jilguero, de Carel Fabritius) que le acompañará a lo largo de toda su vida.

El libro tiene una prosa excelente, que describe la psicología de los personajes de forma muy profunda, especialmente la del protagonista, marcado por el duelo de su madre, y las relaciones con los que le rodean. Interesante la minuciosa descripción del proceso de su enganche a las drogas.

No es de extrañar que haya recibido el premio Pulitzer en el 2014.

Donna Tartt

La autora nació en Mississipi en 1963. Anteriormente a esta obra publicó El secreto (1992) y Juego de Niños (2002).

Todavía impactada por el libro, me encantó ver este verano el cuadro que da título al libro en el museo Mauritshuis, en La Haya.  https://www.mauritshuis.nl/. Es una pequeña obra de Carel Fabritius, alumno aventajado de Rembrandt, que curiosamente falleció a los 32 en una explosión que asoló la ciudad de Delft.

Es uno de los libros que más me ha impresionado en los últimos años, y lo  recomiendo fervientemente, aunque sé que probablemente por su densidad no sea plato de gusto de todos.

Insolito peregrinaje de Harold Fry, El_135X220“La vida es muy diferente, cuando andas a través de ella”

Preciosa novela, que narra como un hombre tímido, jubilado,  con un matrimonio triste y vacío, cuando recibe la noticia de que una antigua amiga está enferma terminal, comienza andar con la  esperanza de mantenerla con vida mientras le espera. En ese camino paso a paso, en el encuentro con otras personas va descubriendo su propia humanidad, y crece mientras afloran sus sentimientos y recuerdos durante muchos años bloqueados. Una novela de esperanza, de descubrimiento, de fe en el ser humano. Os la recomiendo.

Respecto a la autora, Rachel Joyce, nació en Londres en 1962. Fue actriz de teatro y televisión antes de empezar a escribir obras dramáticas para BBC Radio 4.Por uno de esos dramas (To Be A Pilgrim) fue galardonada con el Premio Tinniswood en el año 2007.En el año 2012 publica su primera novela, The Unlikely Pilgrimage of Harold Fry (El insólito peregrinaje de Harold Fry), nominada al Premio Booker de ese año.A los seis meses de su publicación había vendido 90 000 ejemplares en Inglaterra y había sido traducida a otros idiomas como el español, el francés y el alemán. Está casada y tiene cuatro hijos. Empezó a escribir la novela como guión para la BBC radio, cuando su padre le comunicó que tenía cáncer.

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Os dejo unas reflexiones de mi amiga Mariajo:

Me ha gustado mucho. ¿Por qué? Bueno, voy a tratar de compartir las razones por las que esta historia me ha emocionado y me ha hecho pensar:

  • Harold Fry es una persona que se acaba de jubilar. Su vida es anodina y la relación con su esposa es fría y distante.

  • Harold Fry es tímido. Toda su vida ha pasado desapercibido por voluntad propia. Fue un hijo no deseado. No ha habido muchas personas que lo hayan querido de verdad. Su mujer, de alguna manera, lo rescata de ese estado de desolación.

  • Harold Fry tiene un hijo y la relación entre ellos no ha sido buena.

  • En el último tramo de la vida, conocer que su compañera de hace 20 años va a morir de cáncer desencadena en él un proceso de cambio.

  • Empieza a caminar y no puede dejar de parar. De repente cree que un milagro es posible y que depende de él. Y el verdadero milagro no es que consiga mantener viva a su amiga durante un tiempo extra, sino el reencuentro consigo mismo, la redención de su vida, el descubrimiento del sentido de la vida.

  • En todo momento he tenido presente a los peregrinos del Camino de Santiago. Las personas cercanas que lo han hecho (un amigo ha repetido varias veces) cuentan que el Camino es como la vida misma: momento de alegría, momentos de dolor, cansancio, exaltación, belleza, lágrimas, derrota, amistad, soledad, etc. Es lo que le sucede a Harol.

  • No he tenido una experiencia así. No he hecho el Camino de Santiago y no he caminado tanto como para saber qué es algo así. Pero algunos domingos, en Chillarón, en lugar de ir a Misa, me he dado un paseo por el monte sola. Han sido momentos de oración, de reflexión sobre mí a la luz del Evangelio. Por otra parte, si cuando tiendo la ropa , el acto físico de ordenarla en el tendedero me permite ordenar el pensamiento, es lógico que el acto físico de caminar, ejercite la mente…

  • Harol descubre, también, que lo importante no son las cosas materiales. Me encanta cómo vive ese desprendimiento. No necesita apenas nada para vivir, porque la Vida es otra cosa. Eso lo acerca a las personas. Las escucha. Las comprende. Las respeta. Y siente un vínculo de fraternidad, de pertenencia a la especie, que lo reconcilia consigo mismo y con los demás. Descubre el Amor. Redescubre ese Amor por su esposa.

  • Un grupo de personas se suman a la peregrinación de Harold. Es importante ser consciente de las personas que se unen a nuestro camino. Lo que compartimos. Los intereses de cada uno. Las relaciones que se generan.

  • El momento vital de Harol. Darse cuenta de que su vida está en el último tramo y que será un tiempo de declive. Sí, se reconcilia con su esposa, se redescubren, se reconocen, rescatan sus buenos sentimientos de algún lugar del corazón, donde quedaron relegados al morir su hijo. Pero los dos saben que es el tiempo en el que empieza el deterioro físico, tal vez también el mental. Que uno de los dos se irá antes y que el otro se quedará solo. Ambos lo saben, pero deciden afrontarlo juntos, en la esperanza del amor.

  • Queenie es el nexo, el detonante, la mecha que prende el cambio. La Queenie del tiempo pasado y la del tiempo presente, enferma. Y el milagro es posible, porque el Amor lo redime todo, lo cura todo, lo espera todo y lo soporta todo.

Otras frases que me han gustado:

“Cualquiera diría que caminar es la cosa más sencilla del mundo -comentó ella al cabo-. No hay más que poner un pie delante del otro”.

“Comprendió que el viaje que había emprendido para expiar los errores del pasado lo llevaría también a aceptar la extrañeza ajena. Como transeúnte, ocupaba una posición desde la que todas las cosas, y no sólo el paisaje, se abrían ante sus ojos. La gente se sentiría libre de hablarle y él, libre de escuchar, de llevarse consigo una pizca de cada una de aquellas historias. Eran tantas las cosas de las que se había desentendido, que les debía aquel pequeño acto de generosidad a Queenie y al pasado.”

“En realidad su viaje no había hecho más que empezar. Hasta entonces creía que todo había comenzado cuando tomó la decisión de ir caminando hasta Berwick, pero ahora sabía que eso había sido una ingenuidad. Las cosas pueden empezar más de una vez, o de modos distintos. Uno podía creer que estaba comenzando algo nuevo cuando en realidad no hacía más que repetir lo que venía haciendo hasta entonces. Se había enfrentado a sus flaquezas y las había superado, así que el verdadero viaje se iniciaba ahora”.

“Una vez más, le sorprendió comprobar cuánta vida había a sus pies. Bastaba con saber mirar.”

“Era la fragilidad de la gente lo que lo llenaba de asombro y ternura, así como la soledad intrínseca a cada ser humano. El mundo estaba hecho de personas que, como él, se limitaban a dar un paso tras otro, y una vida cualquiera podía parecer vulgar y corriente sencillamente porque quien la vivía llevaba mucho tiempo haciéndolo. Harold ya no podía cruzarse con un desconocido sin reconocer que todas las personas eran iguales y únicas a la vez. Tal era la paradoja de la condición humana”.

“Caminaba con tan seguridad que era como si toda su vida hubiera estado esperando la ocasión de levantarse de la silla”.

“Una vez más, sintió con gran intensidad que estaba a la vez dentro y fuera de cuanto veía, que algo lo unía a todo aquello, pero que al mismo tiempo solamente estaba de paso. Empezó a comprender que lo mismo podría aplicarse a su viaje: era y no era parte de las cosas que veía.”

“Recordó la amabilidad de la mujer que le había dado de comer, y también la de Martina. Le habían ofrecido consuelo y abrigo, pese a su temor a aceptarlos, y al hacerlo había aprendido algo nuevo. Saber recibir era un don tan grande como saber dar, pues requería coraje y humildad.”

“Según descubría, había momentos en que la ignorancia era la mayor de las verdades, y a ella había que atenerse”.

 

Es un libro escrito en 1932, que trata el tema de la emigración.  Relata las experiencias de un joven húngaro que emigra a Estados Unidos y observa cómo su alma magiar se va desvaneciendo.

Es un libro que engancha, que transmite de tal forma los sentimientos y emociones del protagonista al dejar su país, su desconcierto ante un nuevo país tan distinto, con una lengua incomprensible, su adaptación paulatina, su desánimo al no llegar a cubrir sus expectativas de éxito, su deseo intenso de volver a su tierra, a su familia, a sus paisajes, que choca una y otra vez con las dificultades económicas primero y con el enamoramiento de una mujer  y la adaptación a una nueva forma de vida totalmente diferente.

Lajos Zilahy, hijo de una familia de pequeña nobleza húngara, nació en 1891 en Nagy-Szalonta, localidad transilvana perteneciente al Imperio Austro-húngaro. Estudió Derecho en Budapest, antes de servir en el ejército imperial durante la Primera guerra mundial, donde combatió en el frente ruso, experiencia que le sirvió para escribir una de sus obras más afamadas: Dos cautivos (1926). En los años veinte, a partir del éxito de Primavera mortífera (1922), se centra tanto en su carrera como dramaturgo y novelista (muchas de sus obras fueron adaptadas al cine) como en la de periodista (fue corresponsal en París y Londres). En 1930 se casa con Piroska Bárcy, hija del alcalde de Budapest, y prosigue su carrera literaria. En 1939 funda una productora de cine con la que realizará varias películas basadas en libros suyos. Políticamente opuesto al régimen fascista del Regente Horthy, cuando el país fue ocupado por los nazis en 1944 tuvo que esconderse con su mujer y su hijo Mihály. Al acabar la guerra fue nombrado Presidente de la Sociedad húngaro-soviética de las Artes y las Ciencias, pero sus convicciones democráticas lo forzaron al exilio en 1948 junto a su amigo, el también conocido novelista, Sándor Márai. En Nueva York escribe su gran trilogía sobre las vicisitudes de una familia noble húngara, los Dukay, que abarca siglo y medio, entre 1814 y 1953 (El siglo feliz, Crepúsculo cobrizo y El ángel del odio). Sus obras se difundieron como auténticos best-sellers por todo el mundo durante varias décadas del siglo XX, alcanzando ventas millonarias, por ejemplo en España. Lajos Zilahy murió en 1974 en Novi-Sad (Serbia, que formaba entonces parte de Yugoslavia).

 

  IMPACTANTE.

Parece mentira que tan pocas páginas (se lee en una sentada) puedan transmitir tanto.

Está escrito por una mujer (Kathrine Kressmann Taylor ), en el año 1938, con seudónimo de hombre  dado que los editores pensaron que era demasiado fuerte para que lo firmara una dulce representante del género femenino. 

El libro relata  la correspondencia entre dos amigos alemanes , un judío que permanece en América y un alemán que regresa a su patria, tras haber vivido en Estados Unidos.

Refleja como pocos libros la degradación del ser humano, cuando tolera y justifica bien por ambición, conformismo o miedo las mayores atrocidades que comete un régimen totalitario; como un hombre, en principio  bueno, llega a convertirse en una pieza más de destrucción.

Y el final es genial.

Se llevó al cine en el año 44, por el mismo director que “Lo que el viento se llevó” (William Cameron Menzies).

Leedlo. Merece la pena, de verdad.

     Está claro. Están de moda los autores nórdicos de novela negra:  Asa Larsson, Camilla Läckberg, y ahora, Mari Jungstedt. 

      Es la tercera novela de esta joven escritora sueca, y se ambienta en la isla de Gotland.

      El comisario Knutas se encuentra agotado después del último caso, en el que se implicó demasiado. Ahora tiene que investigar la aparición  en la isla de un poni decapitado. Poco después después desaparece una joven que hacía prácticas de arqueología, y tras ello un político encuentra una cabeza de caballo en su casa… Un periodista, a punto de ser padre (y que al parecer, también aparece en las otras novelas de Jungstedt), intenta obtener algo de información con la que satisfacer a su redactor.

      Me ha parecido entretenida, pero la pongo la primera en mi lista de preferencias.

 ¿Qué tienen en común un niña que planea su suicidio mientras escribe un dos diarios “profundos” y una portera, aparentemente analfabeta? ¿Y ellas con un exitoso empresario japonés? Los protagonistas de esta novela son seres poco sociables, muy inteligentes y solitarios, cuyas vidas se entrecruzan, y finalmente encuentran, en un inmueble parisino.

    Es un libro muy original, muy bien escrito, si bien algunos capítulos no son de lectura fácil, por el tono filosófico que emplea Paloma en sus diarios.

   Respecto al final, triste con una nota de esperanza. Alguien muere, alguien se salva. Quizá tenga coherencia con el libro, pero es de los que te hace preguntarte: si la autora podía elegir cualquier fin, que para eso está la ficción, ¿porqué elegir éste?.

           Helene Hanff, una escritora autodidacta, que malvive en un pequeño apartamento de Nueva York , escribe a una tiendecita de Londres especializada en libros de segunda mano, para solicitarle unos libros. Estamos en los años posteriores a la segunda Guerra Mundial. Le responde un empleado de Marks & Co, Frank Joel, honrado y meticuloso.

        Ella escribe con una gran frescura y desparjajo, él  poco a poco va apeando el tratamiento formal.  Helene demuestra una gran generosidad y,  poco a poco, se van añadiendo a la correspondencia los otros empleados e incluso la esposa de Frank. Esta correspondencia se prolonga durante 20 años, y a pesar de las numerosas invitaciones que recibía, la autora no viajó a Londres hasta después de la publicación de este libro.

        El libro fue llevado al teatro y al cine, protagonizándo la película Anthony Hopkins  y Anne Bancroft.

         Helene consideró una gran paradoja que después de haberse pasado toda su vida intentando vender sus guiones teatrales sin éxito, finalmente se representara la correspondencia que escribió sin ninguna intención de publicación.

                   Es un libro delicioso, fresco, auténtico. Te lo recomiendo.

Blanca sufre un derrame cerebral que le deja una grave secuela: es incapaz de expresarse. No puede hablar,  no puede escribir. Las personas de su entorno organizan su casa, su vida,  sin contar con ella. La mayoría se sienten incómodos en su presencia sin palabras. La amenaza de un nuevo ataque mutila sus esperanzas de curación. Sólo le quedan los recuerdos.

De familia de clase alta, casada con un hombre  que no quiere que vaya más allá de ser la perfecta mujer y ama de casa,  Blanca descubre la otra realidad chilena, cuando conoce y se hace amiga de Victoria, la madre de un niño al que da clases de forma voluntaria, animada por su cuñada Sofía. El padre de Victoria desapareció y ella fue torturada. Blanca comienza a frecuentar la casa de Victoria, donde conoce al Gringo, un “vikingo” bello, que ha sufrido también la tortura. Surge la pasión, que todo lo trastoca, aunque no lo suficiente.  

De este libro destaco su capacidad para hacernos sentir la soledad, la rabia, la tristeza y desesperanza del que no puede comunicarse.

  Me encanta comprar libros cuando viajo. No es porque no vaya provista de ellos, no. Pero, es como si me estuvieran esperando, un libro concreto me salta a las manos y no me puedo resistir. Éste lo encontré mientras esperaba el autobús para Madrid en la estación de Granada, después de un fin de semana muy especial.

      Me llamó la atención el autor, que fue miembro fundador de la banda Génesis, y que se estableciera en las Alpujarras. Y el subtítulo: Historia de un optimista. Porque con tanto pesimismo como abunda hoy en día, me apetecía  leer una novela de alguien que ve el vaso medio lleno.

           Y es que hay que serlo para dejar tu vida en Inglaterra, comprar un cortijo medio en ruinas, sin luz, sin agua, en “el lado equivocado del río”, e intentar adaptarse y sobrevivir, junto con tu familia, en la Andalucía “profunda”.  Y al parecer, allí sigue, entre ovejas, perros, gatos y un loro.   

         Es un libro fresco y ligero, como la limonada, muy agradable para lectura veraniega. Tiene un aire a “Mi familia y otros animales” de Gerald Durrell. 

         Chris Stewart ha escrito otros libros, con los sugerentes títulos de “Un loro en el limonero”, “El club de los admiradores de los almendros en flor” y “Tres maneras de volcar un barco”.

           Sin discusión, uno de mis libros preferidos. Impactante y tierno, relata una impresionante  historia de amistad, en un país -Afganistán- y una época -la de los talibanes-  terrible para el sexo femenino.

            Es la historia de Mariam, hija bastarda de un hombre rico, criada por su madre en el resentimiento, que ella se niega a aceptar.  Mariam quiere vivir, ir a la escuela, ser querida, por lo que decide presentarse en casa de su padre …

          Es la historia de Laila, hija de unos padres cultos y respetuosos, amiga desde niña de Tariq… 

          No quiero contaros más. Leedlo y opinad.

           A pesar de la dureza de algunas escenas, es un libro bellísimo y que os recomiendo.